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“Los cantores van al frente y los músicos detrás y en medio las jovencitas van tocando panderetas” Salmo 68:25
Esta es la visión que el Señor nos dio para nuestro equipo de CELEBRACION PROFETICA vaya de la mano la mano como un mismo hombre, a una sola voz, un mismo espíritu alabanza y danza pues es el orden que vemos establecido en la Palabra de Dios. Reconocemos también que la Palabra dice en Números 2:2-9 que Judà acampaba con Isacar y con Zabulòn, esto nos demuestra como deben estar juntas estas 3 tribus, la de Judà es de alabanza y guerra pues es la tribu que abre brecha y que va al frente (incluye danza), la de Isacar es la tribu de los profetas que eran entendidos en tiempos è inspirados por el Espíritu Santo y Zabulòn que significa “exaltado” esto nos habla que juntamente con el equipo de músicos, cantores y danzares debe de haber profetas, ya que no se trata de sólo cantar ni tocar ni danzar porque nos gusta ò porque lo hacemos bien, sino estamos exaltando el nombre de nuestro Señor, lo estamos poniendo como nuestro estandarte y nuestra bandera, y más que eso , se libra una batalla en los aires cada vez que estamos juntos trabajando en equipo pues el enemigo siempre va a querer traer división con chismes, murmuración, mentiras y muchos prejuicios y competencia entre ellos mismos, es por eso necesario que como tribu acampemos juntos y pongamos nuestra bandera declarando a los aires que tenemos una alianza, un nuevo pacto con El Rey de Reyes y a él venimos todos juntos a exaltar, sólo el merece toda la gloria, el poder y toda la alabanza.
Es muy importante que profetas estén en medio de Judà para discernir ambientes para ver con los ojos espirituales lo que se está moviendo en cada momento que exaltamos el nombre del Señor, es muy importante que cuando haya ensayos de alabanza y danza tengamos un tiempo de escudriñar la palabra y de aprender a usar la espada del espíritu, pues no se trata sólo de saber cantar, tocar ò danzar sino de tener la habilidad de usar su espada y de amar la palabra, eso nos hace unos verdaderos adoradores en Espíritu y en Verdad y con esa actitud atraemos su presencia y tocamos el corazón del Rey que es lo más importante en cada culto, no el de lucirnos sino de hacer lucir a ÈL.
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